
El rey Carlos Gustavo de Suecia se convirtió en heredero al trono a los cuatro años, tras fallecer su padre, el príncipe Gustavo Adolfo -duque de Vasterbotten-, diez meses después de su nacimiento en 1947, a causa de un accidente aéreo. Sin embargo, hasta septiembre de 1973 el Monarca no fue proclamado Rey de Suecia.
Carlos XVI Gustavo, que según la nueva constitución sólo desempeña funciones representativas en calidad de Jefe de Estado, contrajo matrimonio, en 1976, con Silvia Sommerlath. La hija de un empresario alemán y una brasileña, a la que conoció en los Juegos Olímpicos de Munich (1972), recinto en el que la reina Silvia desempeñaba el cargo de jefa de equipo de azafatas. Los Reyes tienen tres hijos: la princesa Victoria (1977) -la única mujer heredera al trono de las monarquías europeas-; el príncipe Carlos Felipe (1979), y la princesa Magdalena (1982).
La Familia Real Sueca gobierna un país pacífico, aunque de fuerte personalidad. El Estado mantiene, desde el final de las guerras napoleónicas, una política pacifista de carácter práctico. Se negó, de hecho, a participar en las dos contiendas mundiales, a pesar de las fuertes presiones que recibió de ambos bandos. Esta 'neutralidad activa' -además de los 70.000 militares de las Fuerzas Armadas, un millón de suecos estarían mentalmente preparados para actuar como reservistas en caso de conflicto-, su firme defensa de los Derechos Humanos y una política medio-ambiental proteccionista -el Rey preside la fundación ecologista "World Wildlife Fund"- son algunas de las señas de identidad, que han proporcionado a Suecia un incuestionable prestigio internacional, además de la ferviente fidelidad de sus habitantes. La Familia Real Sueca goza del cariño popular gracias a su rectitud, su solidaridad y a su fiel respeto a la Constitución. El pueblo sueco, con una alta conciencia social, confía plenamente en sus dirigentes y en sus reyes.