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La pequeña Alejandra, de la mano de sus padres, presencia el desfile de las Fuerzas de Seguridad de Mónaco

Desde el balcón principal del palacio de los Grimaldi, y en brazos de su padre, el príncipe Ernst, la princesa Alejandra de Hannover saluda al numeros público congregado en la plaza


La princesa Alejandra, hija de Carolina y Ernst de Hannover, se convirtió en la verdadera protagonista de la Fiesta Nacional de Mónaco. Una celebración que, desde 1949, coincide con la festividad de San Raniero de Pisa, día en el que el príncipe reinante en el Principado celebra su onomástica.

Los actos conmemorativos por el Día Nacional de Mónaco transcurrieron, en esta ocasión, con notables faltas por parte de la familia de los Grimaldi. No estuvieron presentes ni Estefanía con sus tres hijos, ni los tres hijos mayores de la princesa Carolina.

Las ausencias de los miembros reales fueron compensadas, sin embargo, con las sonrisas, gracias y alguna que otra travesura de la pequeña Alejandra. La pequeña princesa que, fue llevada por primera vez al balcón de palacio, en 1999, cuando contaba con muy pocos meses, se convirtió, en esta su tercera aparición, en el centro de atención de su familia y del numeroso público que la aplaudía. Alejandra hizo las delicias de todos mientras su abuelo, el príncipe Raniero, no perdía detalle de cada uno de sus gestos.

Las celebraciones de la Fiesta Nacional concluyeron con la ópera El barbero de Sevilla, representación que devolvió al Principado el glamour y el encanto que le han hecho célebres.

Esta semana, los lectores de la revista ¡HOLA! podrán encontrar en sus páginas un amplio reportaje sobre la familia Grimaldi y los actos conmemorativos de la Fiesta Nacional de Mónaco.

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